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                             Reportaje a Marcelo Lerner

                                                                             por Fernando Lema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1-     ¿Cómo fue que llegaste al Bridge?

   

Estábamos cursando el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y con un grupo de amigos, entre los que estaban:  Egisto (Cuqui) Rocchi, Eduardo Velasco Ordoñez, y Alfredo Robelo , nos entreteníamos en las horas libres jugando al tute codillo en un bar cercano al colegio.

 

Un día de tantos, Cuqui se apareció con la novedad de que su padre iba al Circolo Italiano, donde jugaba un juego que se parecía al codillo y que se llamaba bridge. Traía, además, un libro titulado Compendio de Bridge, escrito por Adolfo Gabarret. Nos pareció interesante y empezamos a jugar mientras leíamos el libro a la vez.

 

Diría años después, mi primer jefe en el hospital, “el autodidacta tiene por maestro a un burro”, y  por consiguiente nuestros progresos eran mínimos.

 

Más tarde nos conectamos con un grupo que había hecho un torneo inter-universitario en la Facultad de Ingeniería. Estaban allí, Alejandro Allen, Quelo Tabanera, Ernesto Prougènes y otros, con los que formamos un pequeño club, llamado “Amigos”.

 

Con este grupo tuvimos la osadía de jugar el campeonato  inter-clubs, que en esa época tenía una sola categoría, con el resultado previsible. Mientras tanto, un compañero de colegio, muy amigo nuestro, Carlos Casella, se había operado ambos pies planos, estaba  enyesado y  por lo tanto recluido. A su casa íbamos casi todas las tardes, y como Carlitos jugaba bastante mejor que nosotros, también nuestro juego mejoraba.

 

Tiempo después, conocimos a Arturo Jaques que también jugaba mejor que nosotros y así seguimos aprendiendo. Debo acotar que ninguno de nosotros tomó jamás una clase de bridge, todo lo fuimos aprendiendo con la lectura de buenos libros del tema, mirando jugar a los grandes jugadores de esos tiempos y jugando las pooles que una vez por semana se hacían en el Club Argentino de Ajedrez y en el Club Social de Bridge.

 

En esas pooles y en esos clubes jugaban casi siempre los maestros de aquella época: Alfredo Saravia, Luis Schenonne, Juan Fischer y algunos otros que, sin ser maestros, eran muy buenos jugadores, casi todos de categoría superior. Entre ellos, Carlos Ottolenghi, Carlos Dibar, Carlos Cabanne y otros.

 

2-     ¿Cuáles fueron tus primeros éxitos a nivel local y quienes fueron tus 1eros compañeros?

 

El primer éxito, para mí muy importante, fue en 1947.

 

En esa época, las categorías de la Asociación eran: Maestro Vitalicio (con 8 integrantes); Superior; Primera; Intermedia y luego Segunda y Tercera.

 

Yo gané el individual de intermedia. Pueden calcular la distancia entre esa  categoría y un campeonato nacional, pero me sentí muy gratificado por ese triunfo.

 

Ese mismo año, Arturito Jaques nos propuso jugar el Campeonato Argentino de Equipos. Nos pareció un disparate por la calidad de los jugadores que competían, pero el entusiasmo de Arturo nos convenció y nos anotamos con Cuqui Rocchi, Eduardo Velasco y Alfredo Robelo. Había más de veinte equipos y se jugaba por eliminación simple.

 

Ante nuestra sorpresa, ganamos el primer match y el segundo y otro, y sin saber cómo, estábamos en cuartos de final jugando contra el Bebe Cabanne, Miguel Alfredo Benedit, Pepa Cramer, y María Elvira Quesada, todos de categoría superior.

 

Ganamos y enfrentamos en la semifinal a un equipo integrado por el maestro Fischer, el superior Pablo Altschul y otros que no recuerdo. Ganamos por algo así

      como 50,4 % a 49,6%.

 

Nos enfrentamos en la final con el equipo de Alfredo Saravia, Jorge Frigoni (ambos maestros) Julio Quesada y Joaquín Gomez Masía (ambos superior). Después de cuatro ruedas con muchos altibajos en las que estuvimos ganando por bastante diferencia, perdimos en las últimas manos.

 

Quizás  por inexperiencia, por nervios, o sencillamente, por jugar peor. Hasta hoy es el campeonato que, pese a haber perdido,  recuerdo con más cariño, posiblemente por haber sido mi primer campeonato nacional, por haber estado a punto de ganarlo y por la repercusión que tuvo nuestra actuación en la prensa. Hubo artículos de Adolfo Gabarret en el diario La Prensa y de Jorge Frigoni en la revista El Hogar.

 

3-     ¿Participaste en los comienzos de lo que hoy es la ABA, que nos puedes contar de aquellos días?

 

En la década del cuarenta, existía la Asociación Argentina de Bridge, con personería jurídica, cuyo presidente era Alfredo Saravia. En un momento, Alejandro Castro, que era maestro, y muy amigo de Saravia, como discrepaba con él en algunas cosas, decidió organizar otra institución que llamó Asociación de Bridgistas Argentinos. Se produjo así una división que duró algunos años. En definitiva como todos eran amigos y como  pensaban casi lo mismo, sobrevino la fusión de ambas entidades. Nació así la  actual Asociación del Bridge Argentino, cuyo primer presidente fue, si no me falla la memoria, Alejandro Castro.

 

4-     Jugaste el mundial de Como 58 ¿Quién fue tu compañero, como se integro el equipo y que anécdota recuerdas del mismo?

 

Hubo una selección por equipos para jugar el Campeonato Sudamericano de 1957 en Santiago de Chile.

 

Ganó nuestro equipo integrado por las siguientes parejas: Héctor Cramer con Alejandro Castro; Carlos Cabanne con Alejandro Olmedo Zumarán; y Alberto Blousson conmigo.

 

Posteriormente ganamos el Campeonato Sudamericano y con él el derecho de jugar el Campeonato Mundial a jugarse el año siguiente en Como, Italia.

 

Hasta ese momento, el mundial era una competencia entre EE. UU. y el campeón europeo, y esa era la primera vez que intervenía un equipo representativo de Sudamérica. El equipo primitivo tuvo dos bajas, pues Cramer se tuvo que operar y Tito Olmedo no pudo viajar por motivos personales. Por eso, A. Castro y el Bebe formaron una pareja y quedó sin cambios la que formamos A. Blousson  y yo.

 

 Ricardo Calvente, se ofreció para acompañarnos integrando el equipo, pero sin compromiso del capitán (Castro) de hacerlo jugar. De hecho jugó varias ruedas, como era previsible. Es mucho el cansancio que significa participar en un torneo de esa magnitud con sólo cuatro jugadores en el equipo.

 

Antes de comenzar el mundial, fuimos invitados por la Asociación Suiza a jugar en Saint Moritz un torneo triangular con los jugadores locales y un equipo italiano representante de la zona del norte de Italia. Entre los jugadores suizos  estaba el futuro presidente de la World Bridge Federation Jaime Ortiz Patiño.

 

 Ganamos el torneo y el Bebe ganó el de parejas, en  tres sesiones junto con un jugador suizo. En Como, por supuesto, entonces no había, ni bidding boxes ni pantalla, por lo que se dispuso, para evitar sospechas, que los jugadores debían mantener las cartas debajo de la mesa durante el remate y el carteo. Para pasar había que decir siempre pass y no: no bid.

 

Nuestra inexperiencia en torneos de ese nivel y  la ignorancia de los sistemas artificiales, nos resultó muy gravosa y perdimos los dos matches. No obstante, tuvimos buenas ruedas, como una en que le ganamos 37 puntos de esa época, equivalentes a más o menos 55 actuales, a EE. UU. También ganamos un par de ruedas a Italia, aunque por menor margen.

 

En este mundial, apareció como novedad, el palo mayor quinto, jugado por la pareja americana Alvin Roth- Tobias Stone quienes lo desarrollaron, en un libro que se publicó después de ese campeonato.

 

5-     Integraste el equipo argentino en el mundial de Buenos Aires 65. Durante la disputa del mismo se descalifico al equipo ingles. ¿Qué nos puedes contar de lo sucedido? ¿Dónde nacieron las primeras sospechas?. ¿Cómo y Quienes tomaron la decisión de descalificar al equipo ingles?

 

Lo ocurrido en Buenos Aires durante el mundial del año 1965 fue realmente penoso.

 

Cuando el último día del campeonato, llegué al Plaza con varios libros escritos por Terence Reese para que me los firmara, me encontré con Arturo Jaques que me dio la terrible noticia: el capitán del equipo inglés, Ralph Swimer, había retirado su equipo y cedido los puntos a sus adversarios.

 

El comité integrado por las autoridades de la liga mundial, el presidente de la liga inglesa, el presidente honorario de la liga mundial,  Waldemar von Zedtwitz, los capitanes de los equipos y otros personajes, reunidos la noche anterior, comprobaron , en base a las pruebas aportadas, que Terence Reese y  Boris Schapiro se hacían señas prohibidas.

 

Pensar que un jugador como Reese, considerado por muchos como el mejor del mundo, hiciera trampas en el juego, parecía como una de las mayores calumnias imaginables.

 

¿Cómo se llegó a esa comprobación? El primero en sospechar algo raro fue el americano B. Jay Becker que observó que Reese y Schapiro no sostenían las cartas siempre de la misma manera, sino que a veces las tomaban con uno, dos o más dedos. Después de comunicar su sospecha a su compañera Dorothy Hayden y luego al periodista Alan Truscott, y tras un agotador estudio de las manos, descubrieron al fin la clave: la cantidad de dedos indicaba la cantidad de cartas de corazón.

 

 Convencidos de la veracidad de las sospechas, el capitán inglés y el presidente de la liga inglesa, Mr. Geoffrey Butler fueron designados para comprobar la trampa. Se sentaron junto a la mesa en que jugábamos Alberto Berisso y yo contra la pareja inglesa. Cada uno de ellos, sentado detrás de un jugador inglés, anotaba las cartas de corazón que tenía el jugador detrás del cual estaba. Anotaba al mismo tiempo, la cantidad de cartas de corazón del jugador que tenía enfrente, según el número de dedos que veía.

 

Jugadas las 20 manos de la rueda, las anotaciones de Swimer concordaban con los corazones de cada uno. Butler, que no era buen jugador, confesó que en varias manos pudo corroborar la denuncia, pero que no había podido tomar nota de todas las manos. Nosotros no tuvimos ni la menor idea de lo que había pasado, mientras jugábamos. Enorme fue la sorpresa que tuve al día siguiente y enterarme que la pareja infractora había sido sancionada. Quiero aclarar que el resto del equipo inglés fue ajeno al episodio, se quedó en Buenos Aires, asistió a la fiesta de despedida y fue aplaudido por todo el público.

 

6-     ¿Cuál es el jugador que mas te impresionó y Por qué? y ¿Cual es la mano que mas te gratificó en tu carrera?

 

Pietro Forquet. Era una roca. No se equivocaba nunca.  No es que se atuviera siempre a la estrictez de su sistema, sino que su capacidad de análisis lo llevaba

      al remate justo, al carteo exacto y a la defensa implacable. Pobre del carteador al que le doblara el contrato final.

 

En mis muchos años de bridge hubo muchas manos gratificantes, no obstante, recuerdo dos con enorme cariño. La primera, porque en el concurso “Adolfo

    Gabarret” fue premiada por la ABA en 1952 con medalla de oro, y la otra, jugada en el mundial de Como con el Bebe de compañero, contra los americanos Crawford y

    Roth, mano que fue elogiada y publicada por el gran jugador suizo Jean Besse en la revista Le Bridge y luego transcripta a varios periódicos y revistas europeos.         

        

          Mano premio Gabarret, Nacional de parejas 1952:

 

 

 Dador Sur. N/S Vul.
  Eduardo Velasco

A  
K J 10 5
K 10 7 5 3
A K 3

 

K Q 9 6 4
6
A J 8 6 4 2
7


 

J 8 3
9 8 4 3 2
Q 9
Q 10 4

 

    Marcelo Lerner

10 7 5 2
A Q 7
---
J 9 8 6 5 2

 

 

Remate

 

Oeste Norte Este Sur
  Velasco    Lerner
      Pass
1 Doblo Pass 2
2 3 Pass 3
Pass 3 Pass 4
Pass 6 Todos pasan  

 

 

 

     Salida: K         

 

                                                      

     El problema del carteo reside  en que hacer con las 4 cartas de , uno se va en el A, otro en el cuarto y otro se falla con el 3 de .

 

     Si se fallara el último con el K, se necesitaría la Q sola o segunda...

 

     La salida es ganada con el A del muerto... ... fallo... al A y otro fallado... al J y otro ...Este descarta...

 

     La mano de Oeste está fotografiada: 5 cartas de , 6 cartas de , 1 carta de y 1 carta de ...y entonces la de Este tiene ahora: 2 cartas de , 3 cartas de ,   y la Q y el 10...

 

    Se sigue entonces fallando el diamante...y fallado de 3...corazón al A... fallado de K...K y 10...se descarta otro ...

 

    LLegando a la siguiente posición de cartas...

 

 Dador Sur. N/S Vul.
  Eduardo Velasco

  

K 10

 

K Q 9 6 4
6
A J 8 6 4 2
7


 




Q 10

 

    Marcelo Lerner



---
J 9

 

 

      Al jugar  del muerto, E no tiene defensa.

  

 

      Mano de Como, Italia, 1958:

 

 

 Dador Sur. N/S Vul.
 

Q 10 3 2
J 10 8 4 3
10 7 4 3
---

 

K 5 4
A Q 8 7 2
Q
K 5 4 3


 

J 9 8 7
K 9
A 8 5
J 9 7 6

 

  A 6
6
K J 9 6 2
A Q 10 8 2

                 

 Remate

 

Oeste Norte Este Sur
      1
1 2 2 5
Todos pasan      

 

 Salida: Q

 

 

Tome la salida de Q...con el K en la mano...y jugué el 6...

 

Oeste piensa que Este no tiene el A...y viendo 5 cartas de trébol en la mesa...reflexiona que Sur debe estar fallo...no pone

el K...esperando que sea baza de su compañero...y siga ...así que la Q del muerto resulta baza...otro al A y Q...

que Oeste no cubre...porque Este debe tener el A....descarto del muerto...y fallo y A...y fallo... del muerto,

entregando un y un ...

 

Aquí el comentario de Crawford...tome con su A y juegue ...Mr. Roth...pero me felicita calurosamente...

 

 

7-     Compartiste muchas cosas tanto con el Bebe Cabanne, El Gigi Attaguile y con Agustín Santamarina, ¿Qué nos puedes decir de cada uno de ellos?

  

     Resulta muy difícil resumir en pocas palabras personalidades tan diferentes y ser imparcial con amigos tan queridos con

         quienes compartí viajes y competencias.

 

      El Bebe (Sr Cabanne)  era todo compenetración y análisis antes de decidir un remate o una jugada. Se negaba a jugar el palo

          mayor quinto, aduciendo que no lo conocía, como si hubiera algo en el bridge que él ignorara. Su fuerte, de todas maneras era

          el carteo, con la carta y en la contra.

 

      El Gigi (Sr. Attaguille) era, posiblemente, el más disciplinado de los tres. Remataba en cada instancia lo que su sistema y el acuerdo

         con su compañero le indicaba. Quizás fuera un poco más vulnerable en la pérdida.

 

     Agustín (Sr. SantaMaria), que formó con el Gigi, quizás la mejor pareja argentina, fue un jugador completo, de gran técnica y

         sensibilidad psicológica para captar las incomodidades de los adversarios. Era un ganador nato, y precisamente en la ganancia

         se agrandaba y resultaba un adversario temible.

 

8-     ¿Cuál es la anécdota del bridge mas divertida que recuerdes?

 

 No es en realidad divertida, pero me parece digna de relatarse. En 1964, fuimos a la Olimpiada en New York, el Bebe con Agustín, el Gigi con Cuqui y Arturito Jaques conmigo. El capitán no jugador era Eduardo Marquardt. Nos tocó el primer match contra Italia, que formó con Forquet- Garozzo y Avarelli- Belladona. La escala era de 0 a7 y ¡ganamos! 5 a 2. Belladona estaba furioso. A la noche le ganamos a Alemania 7 a 0 y ya nos veíamos jugando la final. Era el primer torneo internacional de Agustín, y cuando fuimos a comer después del juego nocturno, nos confesó que la noche anterior no había podido dormir. No obstante jugó como los dioses.

 

9-     Espacio para agregar cualquier comentario.

 

Te agradezco la oportunidad de recordar episodios tan gratos y disculpame si he sido muy extenso y también por el    

     tamaño de la foto.  

                                                                                                                            Marcelo Lerner